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Alfons López
Article d'opinió - Construcció nacional

Governants autoritaris

Paraules clau: 09-07-2010

Allò que no es pot teoritzar, s'ha de narrar, ens va ensenyar Umberto Eco, i és per aquesta raó que m'ha semblat adient, en les actuals circumstàncies, i pensant en una manifestació demà que no voldria perjudicar, reproduir parts d'un romanç del Duque de Rivas, Un castellano leal, on el comte de Benavente es nega a allotjar al seu palau de Toledo el duc de Borbó, perquè aquest ha traït el rei de França, Francesc I, posant-se al servei de l'emperador Carles, I de Castella i V d'Alemanya

Hola, hidalgos y escuderos / de mi alcurnia y mi blasón, / mirad, como bien nacidos, / de mi sangre y casa en pro. / Esas puertas se defiendan, / que no ha de entrar, ¡vive Dios!, / por ellas, quien no estuviere / más limpio que lo está el sol. / No profane mi palacio / un fementido traidor, / que contra su rey combate / y que a su patria vendió. / Pues si él es de reyes primo, / primo de reyes soy yo; / y conde de Benavente, / si él es duque de Borbón. / Llevándole de ventaja, / que nunca jamás manchó / la traición mi noble sangre, / y haber nacido español”. Aquesta tirallonga l'escolta el duc de Borbó, “el que, lidiando en Pavía, / más que valiente, feroz, / gozose en ver prisionero / a su natural señor; / y que a Toledo ha venido, / ufano de su traición, / para recibir mercedes, / y ver al emperador”. Tot seguit va a queixar-se a l'emperador, abstret en assumptes d'Estat, “cuando un tropel de caballos / oye venir a lo lejos / y ante el alcázar pararse, / quedando todo en silencio. / En la antecámara suena / rumor impensado luego; / ábrese al fin la mampara / y entra el de Borbón soberbio. / Con el semblante de azufre / y con los ojos de fuego, / bramando de ira y de rabia / que enfrena mal el respeto, / y con balbuciente lengua / y con mal borrado ceño, / acusa al de Benavente, / un desagravio pidiendo. / El emperador un punto / quedó indeciso y suspenso, / sin saber qué responderle / al francés, de enojo ciego. / Y aunque en su interior se goza / con el proceder violento / del conde de Benavente, / de altas esperanzas lleno / por tener tales vasallos, / de noble lealtad modelos, / y con los que el ancho mundo / será a sus glorias estrecho. / Mucho al de Borbón le debe / y es fuerza satisfacerlo; / le ofrece para calmarlo / un desagravio completo. / Y llamando a un gentilhombre, / con el semblante severo / manda que el de Benavente / venga a su presencia presto. / Pensativo está el monarca, / discurriendo cómo pueda / componer aquel disturbio, / sin hacer a nadie ofensa. / Mucho al de Borbón le debe, / aún mucho más de él espera, / y al de Benavente mucho / considerar le interesa.”

Així doncs, sembla clar que l'emperador decidirà sacrificar el comte de Benavente, perquè necessita més el duc de Borbó: “Dilación no admite el caso, / no hay quien dar consejo pueda, / y Villalar y Pavía / a un tiempo se le recuerdan”. Crida el duc de Benavente a la seva augusta presència, i “el emperador, benigno, / que alce del suelo le ordena, / y la plática difícil / con sagacidad empieza. / Y entre severo y afable, / al cabo le manifiesta / que es el que a Borbón aloje / voluntad suya resuelta”.

Ens trobem de ple en la situación trágica: la dignitat exigeix negar-se a obeir les ordres infames de l'emperador, però la deferència institucional no permet la negativa: “Con respeto muy profundo, / pero con la voz entera, / respóndele Benavente / destocando la cabeza: / «Soy, señor, vuestro vasallo; / vos sois mi rey en la tierra, / a vos ordenar os cumple / de mi vida y de mi hacienda. / Vuestro soy, vuestra mi casa, / de mí disponed y de ella, / pero no toquéis mi honra / y respetad mi conciencia. / Mi casa Borbón ocupe, / puesto que es voluntad vuestra; / contamine sus paredes, / sus blasones envilezca, / que a mí me sobra en Toledo / donde vivir, sin que tenga / que rozarme con traidores, / cuyo solo aliento infesta; / y en cuanto él deje mi casa, / antes de tornar yo a ella, / purificaré con fuego / sus paredes y sus puertas.

Dit i fet. “Muy pocos días el duque / hizo mansión en Toledo, / del noble conde ocupando / los honrados aposentos. / Y la noche en que el palacio / dejó vacío, partiendo / con su séquito y sus pajes / orgulloso y satisfecho, / turbó la apacible luna / un vapor blanco y espeso, / que de las altas techumbres / se iba elevando y creciendo. / A poco rato tornose / en humo confuso y denso, / que en nubarrones obscuros / ofuscaba el claro cielo; / después, en ardientes chispas, / y en un resplandor horrendo / que iluminaba los valles, / dando en el Tajo reflejos, / y al fin su furor mostrando / en embravecido incendio, / que devoraba altas torres / y derrumbaba altos techos. / Resonaron las campanas, / conmoviose todo el pueblo, / de Benavente el palacio / presa de las llamas viendo. / El emperador, confuso, / corre a procurar remedio, / en atajar tanto daño / mostrando tenaz empeño. / En vano todo; tragose / tantas riquezas el fuego, / a la lealtad castellana / levantando un monumento. / Aún hoy unos viejos muros / del humo y las llamas negros, / recuerdan acción tan grande / en la famosa Toledo”.

La part restant de l'article es pot trobar aquí:

http://avui.elpunt.cat/noticia/article/7-vista/8-articles/192797-governants-autoritaris.html

Escrit per: Alfons López Tena

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